¿Por qué las vacas lecheras no pueden vivir sin riboflavina?

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¿Por qué las vacas lecheras no pueden vivir sin riboflavina?

Parte I: El descubrimiento de la riboflavina

La riboflavina, comúnmente conocida como vitamina B2, es un micronutriente esencial que las vacas lecheras no pueden sintetizar por sí solas, pero del que dependen fundamentalmente para su salud, crecimiento y producción de leche. Si bien su importancia en la nutrición láctea es ampliamente reconocida, el conocimiento científico sobre la riboflavina se desarrolló gradualmente a lo largo de más de medio siglo.

En 1879, el químico británico Alexander Wynter Blyth aisló por primera vez un pigmento fluorescente amarillo verdoso del suero de la leche, al que denominó lactocromo. En aquel entonces, se desconocían su estructura química y función biológica.

Entre las décadas de 1920 y 1930, los avances en la ciencia nutricional, en particular la hipótesis de que las deficiencias nutricionales causan enfermedades, llevaron a los investigadores a investigar trastornos de salud inexplicables en animales. Los roedores alimentados con dietas purificadas desarrollaron síntomas como estomatitis angular, dermatitis seborreica y retraso del crecimiento. Se observaron simultáneamente síntomas similares en vacas lecheras, como pelaje seco, comisuras de la boca agrietadas y menor producción de leche.

Los investigadores pronto descubrieron que complementar la dieta con leche fresca, levadura o yema de huevo revertía rápidamente estos síntomas. Posteriormente, se descubrió que estos alimentos eran ricos en el mismo compuesto fluorescente descrito originalmente como lactocromo.

Identificación química y producción industrial

En 1933, el químico suizo Paul Karrer logró aislar 18 mg del compuesto puro de 1000 kg de leche. Casi al mismo tiempo, el científico alemán Richard Kuhn cristalizó la misma sustancia a partir de yemas de huevo. Para 1935, el equipo de Kuhn dilucidó su estructura molecular y la denominó oficialmente riboflavina, en referencia a su cadena lateral de ribitol y su coloración amarilla.

Poco después, la riboflavina se sintetizó artificialmente y posteriormente se produjo a gran escala mediante fermentación microbiana con cepas como Ashbya gossypii. Estos avances permitieron que la riboflavina estuviera ampliamente disponible para la suplementación alimenticia.

¿Por qué la riboflavina se volvió crucial en la producción lechera moderna?

A medida que la producción lechera pasó de sistemas de pastoreo extensivo a una producción intensiva de alto rendimiento, las demandas nutricionales aumentaron considerablemente. La riboflavina presente en los piensos tradicionales demostró ser inestable, debido a su alta sensibilidad a la luz y la oxidación, lo que provocó pérdidas significativas durante el almacenamiento y el procesamiento.

Para abordar este problema, se comenzó a incluir la riboflavina como aditivo alimentario funcional, a menudo protegida mediante tecnologías de microencapsulación. Hoy en día, la suplementación con riboflavina se ajusta con precisión según la etapa de lactancia, la producción de leche y el estrés metabólico, lo que la convierte en un pilar de los programas modernos de nutrición láctea.

El papel biológico de la riboflavina en las vacas lecheras

La riboflavina en sí no es biológicamente activa. En el organismo de la vaca, se convierte en dos coenzimas esenciales:

  • Mononucleótido de flavina (FMN)
  • Dinucleótido de flavina y adenina (FAD)

Estos derivados desempeñan funciones indispensables en el metabolismo energético, la activación enzimática y, lo más importante, el metabolismo de las proteínas, que influye directamente en la síntesis de proteínas de la leche y en la eficiencia general de la producción.

En la Parte II, exploraremos cómo FMN y FAD regulan con precisión la síntesis de proteínas microbianas ruminales y el ciclo de la metionina, y por qué esta regulación es fundamental para las vacas lecheras de alta producción.

 

References

Historical Discovery and Early Research Literature (1879-1935)

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2. Chick, H., & Roscoe, M. H. (1928). The dual nature of water-soluble vitamin B. II. The effect upon young rats of vitamin B2 deficiency and a method for the biological assay of vitamin B2. Biochemical Journal, 22, 790-799. https://doi.org/10.1042/bj0220790

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8. McCormick, D. B., & Greene, T. J. (2012). The discovery and characterization of riboflavin. Annals of Nutrition & Metabolism, 61, 224-230. https://doi.org/10.1159/000343111

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